El sur de Borgoña es una región rural que vive al ritmo de las estaciones. Su naturaleza cambiante se revela y renueva a cada instante, ofreciendo placeres siempre cambiantes.

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PRIMAVERA

Con los primeros rayos de sol, las viñas se despiertan y aparecen las yemas. Los campos rebosan de color. Nivéoles, azafranes y narcisos lucen sus pétalos.

La luz es suave, calienta la piedra con sus caricias.

Es el momento perfecto para desenterrar las botas de montaña, engrasar las bicicletas oxidadas y recorrer las carreteras secundarias.


VERANO

Bajo el sol del verano, el ambiente es cada vez más sureño. La piedra brilla, la luz es brillante, el calor está ahí y nos invita a relajarnos.

¡Es hora de aumentar la vitamina D! Cuando llega la canícula, nos refugiamos en cuevas y bodegas, o disfrutamos de los placeres del agua.

Las noches son cálidas y animadas. Por todos los viñedos y pueblos, la música está en pleno apogeo.

 


Mâcon Sud Bourgogne - Etienne Ramousse Imágenes

OTOÑO

Algunos le dirán que es la mejor época del año para descubrir Borgoña. La luz se suaviza. Los paisajes posan. Las viñas se bañan en colores resplandecientes.

 

Tras la emoción de la vendimia, las bodegas abren sus puertas a los paladares curiosos.


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INVIERNO

Las viñas se duermen lentamente. Un velo de niebla se posa sobre el campo. La atmósfera es casi mística.

 

A medida que se acercan las fiestas, bodegas y pueblos se iluminan, y los fines de semana cobran vida con los mercados navideños. En Mâcon, el festival Contes et Lumières le transportará a un mundo encantado.

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